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Qué incluye

Viaje y desplazamiento

Vuelos de ida y vuelta
Maleta facturada: 20 kg
Seguro de asistencia en viaje (ver garantías)
Desplazamientos y entradas durante el programa
Actividades cada tarde
Excursiones de día completo

SERVICIOS EXTRA

Coberturas y garantías
Seguro de Cancelación
Dietas especiales

Seguridad y acompañamiento

Equipo de Nathalie Language Experiences acompaña al grupo desde la salida
Atención 24 horas al alumnado y a sus familias
Seguimiento continuo durante toda la estancia
Comunicación directa y fluida con las familias antes, durante y después del programa

Alojamiento

Alojamiento en hotel 4★
Pensión completa

Clases y aprendizaje

Prueba de nivel gratuita
20 horas semanales de clases de inglés
Material didáctico para las clases
Preparación de exámenes oficiales
Certificado de aprovechamiento al finalizar la estancia

Experiencia y valor añadido

Travel pack de bienvenida: dossier, mochila y sudadera
Apoyo visual de la experiencia (fotos y vídeos), siempre que sea posible
Vivencia de inmersión lingüística real en el día a día
Preparación de exámenes oficiales
Certificado de aprovechamiento al finalizar la estancia
Posibilidad de certificar el nivel al volver a España

20/08/2026

Experiencia internacional: 7 claves que buscan las empresas

¿Qué perfil de estudiante busca una empresa hoy? (……

¿Qué perfil de estudiante busca una empresa hoy? (Spoiler: habla inglés y ha vivido una experiencia internacional)

La experiencia internacional ya no es solo una forma de mejorar el nivel de inglés o conocer otro país. Para muchas empresas, también representa una oportunidad para desarrollar competencias que resultan cada vez más difíciles de evaluar únicamente con un currículum.

Durante años, el proceso de selección se centró principalmente en los títulos académicos y la trayectoria laboral. Hoy, sin embargo, los departamentos de Recursos Humanos también prestan atención a otras cualidades: la capacidad de adaptarse a situaciones nuevas, comunicarse con personas de diferentes culturas, resolver problemas de forma autónoma o desenvolverse con seguridad en entornos internacionales.

No es casualidad que organizaciones como el World Economic Forum destaquen en su informe The Future of Jobs Report habilidades como la adaptabilidad, el pensamiento crítico o la comunicación entre las competencias que tendrán un mayor peso en el mercado laboral de los próximos años.

Precisamente, muchas de estas competencias empiezan a desarrollarse mucho antes de incorporarse al mercado laboral. Una experiencia internacional durante la adolescencia o la etapa educativa puede convertirse en un entorno privilegiado para adquirirlas de forma natural.

Las empresas ya no contratan solo conocimientos

Hace tiempo que los conocimientos técnicos dejaron de ser el único criterio para seleccionar candidatos.

Dominar una herramienta, hablar un idioma o contar con un buen expediente académico sigue siendo importante. Sin embargo, cuando varios candidatos presentan un nivel similar de formación, suelen marcar la diferencia aquellas habilidades que no aparecen reflejadas en un certificado.

Las empresas buscan personas capaces de adaptarse rápidamente, colaborar con perfiles muy diferentes, aprender de forma continua y desenvolverse con seguridad en contextos cambiantes. Son las conocidas soft skills, un conjunto de competencias personales que cada vez tienen más peso en los procesos de selección.

Y es precisamente aquí donde una experiencia internacional puede aportar un valor diferencial.

Vivir un verano en el extranjero, un trimestre o incluso un año escolar en Irlanda implica enfrentarse a situaciones nuevas casi cada día: comunicarse en otro idioma, comprender costumbres diferentes, resolver pequeños problemas cotidianos o construir nuevas relaciones desde cero.

Todo ello obliga a desarrollar competencias que difícilmente pueden entrenarse solo dentro del aula.

Por eso, cada vez son más las familias que entienden estos programas no solo como una oportunidad para mejorar el inglés, sino también como una inversión en el desarrollo personal y profesional de sus hijos.

Aprender a desenvolverse con confianza en un contexto internacional puede ser, además, una ventaja que acompañe al estudiante durante toda su vida.

El inglés sigue siendo una ventaja competitiva

Hablar inglés continúa siendo uno de los requisitos más habituales en multitud de sectores profesionales. Sin embargo, cada vez existe una diferencia más clara entre conocer el idioma y saber utilizarlo con naturalidad.

Muchas empresas trabajan con equipos internacionales, proveedores extranjeros o clientes de distintos países. En ese contexto, no basta con aprobar un examen oficial o añadir un nivel B2 al currículum. Lo que realmente aporta valor es ser capaz de mantener una conversación, participar en una reunión o desenvolverse con seguridad en situaciones reales.

Esta realidad resulta todavía más evidente en un mercado laboral donde el trabajo remoto y los equipos internacionales son cada vez más habituales. De hecho, en nuestro artículo sobre teletrabajo e inglés: la habilidad clave para trabajar desde cualquier lugar, analizamos por qué el dominio práctico del idioma se ha convertido en una competencia estratégica para acceder a muchas oportunidades profesionales.

Precisamente por eso, cada vez más estudiantes deciden complementar su formación con una experiencia internacional que les permita utilizar el inglés fuera del aula.

Programas como verano en el extranjero ofrecen la posibilidad de practicar el idioma en un contexto cotidiano, donde hablar inglés deja de ser un ejercicio académico para convertirse en una necesidad real de comunicación.

La experiencia internacional desarrolla habilidades que no se aprenden en un aula

Aprender inglés suele ser uno de los principales objetivos cuando un estudiante viaja al extranjero. Sin embargo, quienes ya han vivido una experiencia internacional coinciden en que el aprendizaje va mucho más allá del idioma.

Convivir con una familia anfitriona, asistir a un colegio diferente o relacionarse con personas de distintas nacionalidades implica desarrollar competencias personales difíciles de adquirir en un entorno conocido.

Adaptación al cambio

Llegar a un país nuevo supone salir de la rutina con horarios distintos, costumbres diferentes y nuevas formas de estudiar y de relacionarse.

Lejos de convertirse en un obstáculo, este proceso suele ayudar al estudiante a desarrollar una mayor capacidad de adaptación, una competencia muy valorada en un mercado laboral donde los cambios son constantes.

Comunicación intercultural

Hablar inglés no consiste solo en construir frases correctamente.

También implica escuchar, interpretar, negociar y comprender formas diferentes de comunicar.

Una experiencia internacional permite desarrollar esa comunicación intercultural de forma espontánea, aprendiendo a convivir con personas que tienen referencias culturales, hábitos y perspectivas distintas.

Autonomía y resolución de problemas

Desde organizar el transporte hasta gestionar pequeños imprevistos cotidianos, viajar al extranjero obliga a tomar decisiones de forma independiente.

Esa autonomía progresiva fortalece la confianza del estudiante y mejora su capacidad para resolver situaciones nuevas sin depender continuamente de otras personas.

No se trata solo de desenvolverse en otro idioma, sino de aprender a desenvolverse en cualquier contexto.

Confianza para afrontar nuevos retos

Uno de los cambios que más destacan las familias tras una estancia internacional es la seguridad con la que regresan.

Haber vivido lejos de casa, creado nuevas amistades o superado situaciones desconocidas genera una confianza que suele trasladarse también al ámbito académico y profesional.

Por eso, experiencias como un año escolar en el extranjero no solo contribuyen a mejorar el inglés, sino que también ayudan a desarrollar una actitud más abierta, flexible y resolutiva.

Las soft skills que más valoran las empresas

Cada vez son más las empresas que, además de valorar los conocimientos técnicos, buscan personas capaces de adaptarse a nuevos entornos, comunicarse con eficacia y afrontar los cambios con autonomía.

Estas competencias, conocidas como soft skills, resultan importantes en un mercado laboral cada vez más internacional, donde la colaboración entre equipos, la flexibilidad y la capacidad para resolver problemas forman parte del día a día.

Muchas de ellas pueden empezar a desarrollarse durante una experiencia internacional.

Estas habilidades no aparecen reflejadas en un diploma, pero sí influyen en la forma en que una persona trabaja, se relaciona con los demás y responde ante situaciones nuevas.

Por eso, una experiencia internacional puede aportar un valor añadido que va mucho más allá del aprendizaje del inglés y acompañar al estudiante durante toda su trayectoria académica y profesional.

¿Por qué salir al extranjero marca la diferencia?

No todas las personas que hablan inglés han tenido que utilizarlo para hacer nuevos amigos, explicar un problema o pedir ayuda en un momento inesperado.

Una experiencia internacional obliga a utilizar el idioma con un propósito real, no para aprobar un examen ni para completar un ejercicio, más bien, para COMUNICARSE.

Además, convivir con personas de diferentes nacionalidades favorece el desarrollo de habilidades sociales, incrementa la tolerancia hacia otras culturas y ayuda a comprender mejor cómo trabajar en entornos cada vez más internacionales.

Es una preparación que trasciende el aprendizaje lingüístico y acompaña al estudiante durante toda su trayectoria personal y profesional.

¿Quién puede beneficiarse de una experiencia internacional?

Existe la idea de que están reservadas para universitarios o estudiantes con un nivel muy alto de inglés.

La realidad es muy diferente.

Cada programa responde a un momento distinto del desarrollo del estudiante.

  • Quienes buscan su primer contacto con el inglés fuera del aula pueden comenzar con una estancia de verano.
  • Los estudiantes que desean ganar autonomía y mejorar su nivel de forma intensiva pueden optar por programas de varias semanas.
  • Aquellos que buscan una inmersión completa encuentran en un trimestre o un curso académico una oportunidad para vivir el idioma desde dentro.

Lo importante no es esperar al momento perfecto, sino encontrar el programa que mejor se adapte a la edad, el nivel de inglés y los objetivos personales de cada estudiante.

El mejor currículum empieza antes del primer trabajo

Durante mucho tiempo se creyó que un buen currículum dependía principalmente de los títulos y las calificaciones.

Hoy, muchas empresas quieren algo más.

Buscan personas capaces de adaptarse, comunicarse con perfiles diferentes, aprender con rapidez y desenvolverse con seguridad en contextos internacionales.

Una experiencia internacional no sustituye a la formación académica ni garantiza un empleo. Pero sí ayuda a desarrollar muchas de esas competencias que resultan difíciles de demostrar con un simple certificado.

Porque un currículum puede explicar lo que has estudiado, pero son tus experiencias las que muchas veces demuestran de lo que eres capaz.

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